viernes, 29 de mayo de 2020

La victoria bolchevique y la llegada de Lenin al poder. 1917.


Durante el período de la Primera Guerra Mundial Rusia se encontraba en una situación de derrota, tanto por las grandes pérdidas en la Guerra como por el hambre y la miseria que se vivía en el país. El duro invierno de 1917 no ayudó a suavizar el clima de agotamiento, enfado y desencanto por todo lo que estaba ocurriendo. En Petrogrado (actual San Petesburgo) se inicia una revuelta por parte de los trabajadores de las fábricas que se prolonga durante todo el mes de febrero del mismo año. Las consignas contra la Guerra y contra el Zar se politizan contra el gobierno. Nicolás II ordena la repression del gobierno y manda a sus soldados a disparar contra los manifestantes. Mueren centenares de manifestantes. Esta revuelta es conocida como “La Revolución de Febrero”.

Días antes de la revolución los trabajadores pedían pan, estaban muriendo de hambre. Era el día de la mujer en Rusía. Muchas de ellas, decisivas valerosas, fueron llamando a los trabajadores a la revolución. Al día siguiente, cerca de 200.000 trabajadores estaban en huelga. El 25 de febrero las tropas tenían la orden de disparar a los manifestantes, desarmados. Muchos de los disparos fueron al cielo. El regimiento de Pavlovsk decidió finalmente no disparar contra los trabajadores y esta vez los disparon fueron contra la policía. Desde ese momento, muchos de los militares fraternizaron con las revueltas y los trabajadores y se unieron a ellos. Fue un acontecimiento decisivo. Incluso los Cosacos hicieron la vista gorda.
Los trabajadores llegaron a tomar gran parte de la ciudad, ocupando espacios públicos por todas partes. Para asumir la gestión de la ciudad, los trabajadores organizaron Soviets ( consejos de obreros). En marzo de ese mismo año, el Zar abdicó.
El grueso del comité ejecutivo del Soviet estaba formado por dirigentes reformistas (social-revolucionarios y mencheviques) en lugar de tomar el poder, buscaban entregar el poder a la burguesía, creyendo que serían los únicos capaces de gobernar. El apoyo social a esta opinion no era muy fuerte, pero por el momento no había otra opción, y ante el miedo a un mal mayor, se formó el gobierno provisional formado por grandes terratenientes e industriales.

Esta decision conllevó a que los burgueses, como era de esperar, quisieran devolver el poder a los zares. El problema los mencheviques  contaban con el apoyo de muchos miembros de la Duma (parlamentarios). Seguían en su idea constante de que este gobierno provisional asentaría la democracia en el país. Ante el descontento entre los trabajadores, Stalin y Kamenev, que habían vuelto del retiro en Siberia, apostaron por la union entre Mencheviques y Bolcheviques, cuya incipiente rupture según afirmaban, no era en absoluto beneficiosa.

Por otra parte, Lenin, al enterrarse del derrocamiento del gobierno de los Romanov, telegrafío al Pravda para exigir que se desconfiara del nuevo gobierno burgués y que los trabajadores debían armarse y conseguir unas elecciones inmediatas. La oposición ante un acuerdo con los Mencheviques por parte de los Belcheviques que Lenin promovía en sus cartas causó un desconcierto en estos últimos, que no supieron muy bien cómo actuar. Solo uno de los líderes socialdemócratas confió en Lenin, Trotsky.


                                                   Ilustración de Ekaterina Lobanova


Muchos de los movimientos que siguieron fueron vistos como “trotskistas” dado que entre viejos bolcheviques veían que la influencia de Trostsky sobre muchos de sus camaradas era decisiva. Una Guerra civil se abría paso entre los mencheviques, que eran mayoría en los Soviets y parte de los Bolcheviques que estaban a favor de las consignas de Lenin. Lenin lanzó la famosa proclama “!Todo el poder para los Soviets!” precisamente para hacer ver que la única solución era precisamente, que el poder debía tomarse desde dentro del Soviet para ganarse a la población que tenía ilusiones reformistas.

Los mencheviques se negaron a tomar el poder, convencidos de que debía seguir gobernando la burguesía. La clases dominantes quisieron tomar venganza contra los bolcheviques reaccionarios dispuestos a seguir las consignas de Lenin. El resultado derivó en una derrota de los bolcheviques, motivo por el que Lenin se vio obligado a refugiarse en Finlandia, donde se preparó el terreno para la contrarrevolución. Los bolcheviques, poco a poco, y mediante movimientos pacíficos, lograron concienciar a gran parte de los obreros y la ciudadanía, incluso a soldados de los soviets. Lenin, al fin, vio el momento idóneo para la toma de poder, conduciendo a los bolcheviques a la Victoria en Octubre de 1917.



FUENTE: 
White, WC (1936). Lenin (Vol. 1).
 H. Smith y R. Haas.Luxemburgo, R. (2017). La revolución rusa (Vol. 330). Ediciones Akal.

jueves, 28 de mayo de 2020

Industrialización: trabajos forzados, alcoholismo y prostitución



Lenin ya se dio cuenta de que en el momento en el que se encontraban después de la revolución de 1917, era muy difícil construir una sociedad socialista basada en la literatura marxista. Quería fortalecer el aparato estatal soviético, consiguiendo que el propio Estado fuese un instrumento de intervención económica. El primer plan económico impuesto por los bolcheviques, el denominado “comunismo de guerra” no estaba fundamentado en ninguna teoría anterior, pero daba una solución urgente ante las necesidades de la guerra civil. Después de la guerra, la economía soviética se encontraba mucho peor que al inicio, la guerra había hecho perder a una parte importante de la población. En estas circunstancias fue cuando se propuso la implantación de la NEP que mencionamos en entradas anteriores.

Uno de los mayores defensores de las propuestas de la NEP, una vez había caído Lenin gravemente enfermo fue Bukharin. Argumentaba que la industrialización debía estar precedida por un desarrollo agrícola si se pretendía avanzar, y estas relaciones de desarrollo debían ser capitalistas hasta que la industria pudiese ser dominante. Llegó a considerar más adelante que las relaciones económicas de la NEP no deberían ser transitorias y debían continuar a lo largo de toda una generación. También, en contra de la opinión de Trotsky, estaba a favor de no perseguir los kulaks ya que podían poner en riesgo el abastecimiento de alimentos.

Igualmente, pese a que al principio los resultados de la NEP parecieron ir bien, a finales de 1927 empezó a estancarse. La superficie de campo labrada se redujo y la producción no llegó a los niveles esperados. Este estancamiento de alimento impedía el desarrollo del proceso de industrialización y frenaba la acumulación de capital. Con Stalin, la idea de expropiar los kulaks empezaba a cobrar fuerza y finalmente la NEP fue abandonada en 1929, iniciando el proceso de colectivización de las granjas. La inversión total se quería referir en mayor medida hacia la industria pesada, sobre todo en lo que refiere a armamento. Se veía probable una guerra inminente o la posibilidad de una agresión internacional. En algunos sectores se planteó invertir no solo en armamento, sino también en productos básicos, en alimentos. Igualmente, prevalecieron los intereses armamentísticos y el presupuesto militar subió del 3,4% al 33% . La colectivización forzosa hizo estragos entre los campesinos.  Era necesario crear una conciencia de necesidad, fomentar el trabajo como un “don” o una especie de fuerza que dignificaba a los trabajadores y los hacía mejores ciudadanos, comprometidos con su patria y con el bien común. A raíz de esto surgieron múltiples carteles alabando las virtudes del buen trabajador, tanto en las fábricas como en los campos.




"Contra las vacaciones, el absentismo y la embriaguez para un rápido ritmo de trabajo" Autor desconocido. Cartel de dominio público. 1930

"¡Hagamos el plan de 5 años (plan quinquenal) en 3!". Autor desconocido. Dominio público. 1930

"¡Vergüenza para los llorones, flojos y sin fe!" Autor desconocido. Dominio público. 1930

Todos estos intentos de motivar a los trabajadores, haciéndolos ver como héroes sacrificados son el contrapunto a los intentos de frenar el absentismo laboral, en la mayoría de casos debido al alcoholismo o a las enfermedades. El alcohol en la Unión Soviética es (y sigue siendo en Rusia) un problema. Muchas de las moralinas del "nuevo ciudadano soviético" iban dirigidas precisamente a frenar este problema, al igual que otros muchos factores que se consideraban inmorales, como la prostitución. Hay que tener en cuenta, que, no sin cierta ironía, el consumo de alcohol aumentó precisamente por los rápidos ritmos de trabajo, el aumento de la población en las ciudades y las complicadas situaciones derivadas de la industrialización.



"!Lucha contra la ebriedad!" Cartel de dominio público. Artista desconocido 

                     "¡Vergüenza!" Cartel de dominio público. Artista desconocido. 1940 (aprox)


La prostitución era otra lacra que consideraban que había que eliminar. Tras la revolución, se abolieron todos los derechos de esta profesión, aunque las trabajadoras sexuales quisieron que se reconocieran sus derechos y poder crear su propio sindicato. Muchas de las mujeres que ingresaban en campos de trabajo forzados se habían dedicado a la prostitución. Eran consideradas como “víctimas del sistema capitalista”. La prostitución sin embargo siguió existiendo de forma oculta, enmascarada en otro tipo de servicios. De igual forma, muchos carteles iban dirigidos a frenarla, al igual que hicieron con los del alcoholismo.


"¡Intensifiquemos la lucha contra la prostitución, el más vergonzoso legado del capitalismo!" Autor desconocido. Museo Estatal Ruso de San Petesburgo. 1930




FUENTE:Lewin, M., Elliott, G., & Esteve, F. (2006). El siglo Soviético:¿ qué sucedió realmente en la Unión Soviética?. Crítica

martes, 26 de mayo de 2020

La muerte de Lenin. Stalin y el Primer Plan Quinquenal.




Lenin murió en 1924 y atrás dejaba una Rusia nueva, una sociedad que empezaba a evolucionar hacia el gran cambio, una revolución sin precedentes y unas expectativas enormes. Si Stalin rompió con sus planes o continuó con ellos es un conflicto que siempre ha puesto en jaque a los historiadores, hay opiniones de todos los tipos, pero desde luego, Stalin no fue ni de lejos, un dirigente pacífico y comprensivo, más cerca del tirano desalmado que del líder comunista que se esperaba que fuera. Los últimos años de la vida de Lenin, hizo buenas migas con Trotsky, con el que estuvo planteando nuevas reformas, entre ellas acabar con el capitalismo de las potencias más fuertes, restringir el poder de las nuevas burguesías campesinas y de los burócratas, de quienes empezaba a desconfiar. Estos postulados distaban mucho de las intenciones de Stalin, que en 1922 había sido nombrado Secretario General del Partido Comunista. Lenin afirmaba que las ambiciones de Stalin podían ser algo peligrosas, viendo el fuerte carácter que el poder influenciaba en su psicología. De hecho, se planteó destituir a Stalin de su puesto.

En el XII Congreso del Partido Lenin estaba completamente incapacitado, y Stalin aprovechó para no aprobar sus propuestas, ante la falta de intervención de Trotsky. El Gobierno se vio obligado a ceder el poder al Partido, es decir, a Stalin. El 21 de enero de 1924 Lenin muere de un infarto cerebral, aunque hay teorías conspiratorias de toda índole, llegando a decirse que lo envenenó Stalin a raíz de una publicación donde Trotsky aseguraba este cometido. Una vez que Stalin había llegado al poder se encargó de eliminar a todos los opositores a su elección dentro del partido de manera que pudiese tener el control absoluto del Estado, manejando un poder centralizado.
El funeral de Lenin fue solemne. A pesar del fuerte frío que hacía en la ciudad, miles de personas acudieron a su cortejo fúnebre, fue despedido y encomiado como un héroe, y desde entonces, se convirtió en la figura central que, en teoría, inspiraría los pasos de Stalin. Siempre se le representó en cuadros e ilustraciones, su imagen como salvador y guía era una estrategia perfecta de Stalin, para que se le viera tan solo como el humilde seguidor de su doctrina. Gran cantidad de carteles dan fe de ello.


"Lenin vivió, Lenin vive, Lenin vivirá" Ádolf Strajov 1924


"Lenin está con nosotros" Vladimir Sachkov 

Uno de los cambios más significativos de las políticas de Stalin fue el cambio de la NEP a lo que se llamará "Primer Plan Quinquenal", con la intención de lograr una industrialización acelerada mediante la planificación central, dado que durante la NEP no se produjo lo suficiente tal y como se tenía previsto, y la sombra de una posible guerra preocupaba a Stalin. Fue creado en 1928 y la máxima prioridad era producir bienes de capital tales como carbón, petroleo, hierro y armamento. Para ello, era la colectivización forzada de los campos, dado que era imprescindible para el proyecto de industrialización la mayor cantidad de alimento (grano) para los trabajadores, la propiedad privada fue sustituida por granjas estatales. Este sistema no estuvo exento de violencia desmedida, dado que Stalin aliminó y torturó a todos aquellos que se oponían al sistema o que no colaboraran, sin contar con la gran hambruna que padecieron tanto en Rusia como en Ucrania y demás países colindantes que estaban bajo la supervisión del Estado. Pese a ello, la industrialización creció exponencialmente en aras de los grandes sacrificios y el hambre que supuso para la población. 
Se crearon muchos carteles "motivacionales" que se idearon para hacer creer a la población que trabajar en las granjas colectivas era lo más beneficioso y adecuado para el desarrollo del Estado. Entre ellos, muchos, eran una simbiosis entra la ideología que ya fue implantada anteriormente, como la repudia al clero y al capitalismo. Un ejemplo es el siguiente:


"En nuestro colectivo, no hay sitio para sacerdotes o kulaks". Autor desconocido. 1929

"Ven, camarada, únete al koljós (granja colectiva)" 

¿Os dejo con un chiste de la época de esos por los que podías ir a la cárcel? Venga, por qué no. 

Una vez Stalin tuvo problemas con unos ratones que infestaron su oficina en el Kremlin y nadie podía ahuyentarlos, así que le pidió consejo a un amigo. Este le dijo:
- Di que tu gabinete es un Koljós (granja colectiva) ¡La mitad de los ratones huirá como el demonio y la otra mitad morirá de hambre!
(Cortesía de Russia Beyond)



FUENTE:
Fúster, E. B. (1953). La política agraria en la URSS. Revista de Estudios Agrosociales, (4), 93-139.

lunes, 25 de mayo de 2020

La nueva construcción social. La lucha contra la religión y el capitalismo.




La lucha por trabajar, por fortalecerse, por producir y por crear una conciencia nueva, el nuevo ciudadano soviético. Esas eran las máximas. Los ciudadanos debían cuidarse, debían educarse y debían trabajar, pero también, debían concienciarse en una nueva moral. Durante los primeros años existieron carteles para aconsejar cómo limpiar la casa de uno, como higienizarse en el trabajo para evitar epidemias (hubo una muy catastrófica de Tifus), pero de las que más abundaron fueron las que iban contra el capitalismo, el imperialismo y contra la religión. Uno de los más icónicos y que más veces se han reproducido es el siguiente




En él vemos como Lenin, sobre la bola del mundo, está “barriendo” a un cura (ortodoxo), un rey (o emperador) y un hombre adinerado (representando el capitalismo). El texto dice: “El camarada Lenin barre la escoria de la tierra”. Poco más que añadir.

En cuanto a la religión, desde hace unos 200 años no se elegía un nuevo patriarca para la Iglesia Ortodoxa Rusa. La revolución supuso una ruptura total con la monarquía, y esto a su vez, suponía romper cualquier lazo que se unieran a ella, entre muchos, estaba la Iglesia. Vivía una crisis sin precedentes como institución, a pesar de que muchos ciudadanos se consideraban creyentes ortodoxos. Lenin afirmaba que “adorar a cualquier dios era necrofilia ideológica”. Los bolcheviques, basados en ideologías marxistas, eran profundamente ateos. Los sacerdotes estaban excluidos de su concepción como ciudadanía y no tuvieron derecho a voto, además de que muchas iglesias fueron cerradas. Hay que tener en cuenta de que desde siempre, uno de los estamentos más privilegiados era el secular, y dentro de la concepción comunista no había pie para considerarlos como tal, por tanto, fueron vetados de todo poder y Lenin en 1922 ordenó confiscar sus bienes para darlos a los más necesitados. Se creó incluso una “Liga de Ateos Militantes” que promovieron una campana mediante cartelerías y diversos tipos de propaganda para que los ciudadanos viesen a la religión y a las creencias como algo peligroso para el avance. Hasta después de la segunda Guerra Mundial y bajo el poder de Stalin, que volvió a permitir el culto (por motivos estratégicos), los ortodoxos estuvieron perseguidos. Aquí os dejo algunos ejemplos de estos carteles.




"Los curas ayudan al capitalismo y molestan a los trabajadores" D.Moor 1920

                                "La religión es un veneno, protege a los niños" N.Terpsijórov 1930



Sobra decir, que otra de las características del comunismo es su lucha contra el capitalismo. El poder que ofrecía la concentración del capital en unos pocos y el abuso de la mano de obra trabajadora para obtenerlo era la antítesis de la concepción comunista. El mundo occidental capitalista era el enemigo, y esto se hizo mucho más patente durante la época de 1930. Hay que tener en cuenta, que en su mayor parte, estos carteles reforzaban la idea negativo de los extranjero, y no tanto el capitalismo en sí, dado que el regimen de Stalin se construyó sobre bases pseudo capitalistas burocráticas. Pero esto es otro cantar.

              "Muerte al capital, o muerte bajo el capital" Cartel de dominio público de autor desconocido. 1919



FUENTE: Zinoviev, A. (1983). Homo sovieticus. L'Âge d'Homme.


domingo, 24 de mayo de 2020

Primeras reformas. La NEP y la campaña de alfabetización.


Desde 1921 Rusia está gobernado de forma federal. Tres nuevas repúblicas se integran en 1920 y 1921: Bilorrusia, Ucrania y Transcaucásica, pasando a llamarse da manera official desde 1922 Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
En 1924 se redacta una nueva constitución con todo el poder controlado por los comunistas. Se consolidan órganos de gobierno como el Congreso de los Soviets, el Comité Central o Soviet Supremo, una especie de parlamento bicameral y el Presidium o Consejo de Comisarios del Pueblo en el que recae el gobierno.
Una de las características más importantes y que transformarán por complete este período es la aplicación de una nueva política económica, conocida como NEP. Esta política, curiosamente, implicará el cese temporal de cuestiones comunistas en cuanto  la idea de la propiedad privada, dado que tanto Lenin como Stalin se decantan por implantar durante un tiempo un respeto a la misma, dado los fuertes conflictos que aún se están viviendo sumado a un constante descenso de la producción.
Además de esta medida en principio provisional, se van a implantar otras como el abandono del ideario colectivista, el fin de las requisas en el campo, la desnacionalización de empresas de menos de 20 trabajadores, cambiar los impuestos en especie por impuestos en metálico o la libertad de los campesinos sobre sus tierras y la posibilidad de venta de sus productos.

Quieren con estas medidas ganarse la confianza de los campesinos, los necesitaban más que nunca y la producción estaba bajando peligrosamente. La práctica de libre mercado sobre los productos transforman transitoriamente (insistían en ello) a una economía capitalista. Sin embargo, estas medidas propiciaron la aparición de una clase campesina “adinerada” que consiguió tener a otros campesinos asalariados a su cargo, los llamados kulaks y en las ciudades se denominaron nepmani.
Socialmente, se implantarán medidas de alfabetización. Se establece que todo ciudadano tiene derecho a una educación, dado que alrededor del 80% de la población, sobre todo mujeres, eran analfabetas, no sabían ni leer ni escribir, y esto era considerado un atraso considerable en cuanto al avance social que se pretendía establecer. Se crearon multitude de carteles con la intención de implantar en la Sociedad la necesidad de una educación básica, el futuro y el poder de campesinos y trabajadores recaían en ello. Así, un analfabeto era “un hombre ciego”. Vemos a continuación una serie de ejemplos de cartelería de este tipo.


Colección del International Institute of Social History. Editorial Gosizdat. 1920 

Este cartel lleno de simbología, representa al pegaso como distribuidor del conocimiento. La inscripción reza: "La alfabetización es el camino hacia el comunismo". 

Los carteles podían y debían ser entendidos por todos los ciudadanos, supiesen leer o no, casi toda la fuerza recaía en las imágenes. Lenin aseguraba que "Sin alfabetización, no puede haber política, solo puede haber rumores, chismes y prejuicios".Trotsky apoyó esta campaña con obras como "Literatura y revolución", donde la literatura y la cultura eran las fuerzas impulsoras del nuevo hombre comunista.
Millones de soviéticos fueron inscritos en escuelas de alfabetización. De hecho, se instauró un nuevo comisariado denominado "Comisariado del pueblo de la Ilustración de la República Socialista Federal Soviética". La construcción de escuelas impulsadas desde 1920 fue a su vez una campaña en sí misma.
Las mujeres, que eran el sector más analfabeto, eran los destinatarios principales, muchos carteles estaban enfocados directamente en ellas.

Cartel de dominio público. 1925

El cartel superior dice "Si no lees libros, te olvidarás de la grámatica (la lectura) y la escritura. El personaje principal es una mujer, una mujer campesina, con su tradicional pañuelo en la cabeza. La lectura era esencial, y el gobierno financiaba campañas apoyando la literatura. 

Dominio público 1925. https://www.wikiwand.com/en/Likbez

En este cartel superior, la responsabilidad recae en la mujer, encargada de consolidar la unión entre trabajadores y campesinos, algo por lo que se lleva luchando desde los primeros días de la revolución. La intención era difundir las ideologías comunistas reforzadas sobre los beneficios que ello implicaría la alfabetización, adoctrinando a las masas en una concepción marxista-leninista.  La imagen de las mujeres en los carteles propagadísticos se hizo muy patente a partir de 1920, intentando que, viéndose reflejadas, impulsaran su ambición a mejorar como ciudadanos. De hecho, pretendían que alcanzaran la igualdad con sus maridos, y ello solo podía lograrse a través de la alfabetización. La nueva mujer soviética era trabajadora, libre y culta, a partir de ellas, las analfabetas, se podía construir a la nueva mujer.

Los resultados a corto plazo no fueron los esperados, en 1926 solo en torno al 50% de la población estaba alfabetizada. La alfabetización femenina era en torno al 37%. Sin embargo, para 1939, según datos oficiales, la alfabetización masculina aumentó hasta el 90% y la femenina al 72%.





                                     Clases en Petrogradao 1920. Arkadi Shiskin. russiainphoto.ru

Sí, se que esto no es un cartel de propaganda, pero me ha parecido una imagen maravillosa que muestra una clase en Petrogrado en 1920 donde están enseñando a un grupo de hombres adultos a sumar. Se encuentra en la página Russiainphoto. Recomiendo muchísimo que le echéis un ojo, es un archivo fotográfico lleno de daguerrotipos de 1886 hasta 1999, donde puedes elegir qué años o épocas quieres que filtren las fotos.



FUENTE: Nove, A. (1973). Historia económica de la Unión Soviética (No. 04; HC335, N6.).

sábado, 23 de mayo de 2020

La Rusia de Lenin. Primera toma de contacto y primeros carteles.


Tras el triunfo de la Revolución de Octubre Lenin se va a encargar de dar forma a su proclamada dictadura del ploretariado “marximizando” el Estado. En enero de 1918 disuelve la asamblea constituyente y la va a sustituir por los Soviets, en los que recae todo el poder.
En julio de 1918 se redacta la primera constitución  aprobada por el Congreso de los Soviets y junto con el Consejo de los Comisarios del pueblo concentraría todo el poder politico. El país pasó a llamarse República Socialista Federativ Soviética. El estadillo de la Guerra hizo que esta constitución quedara sin entrar en vigor oficalmente.
En esta Constitución se instauraban las alianzas políticas de los obreros con los campesinos y la igualdad de derechos entre ambos. La burguesía quedaba al margen de estos derechos. El derecho a voto iba dirigido únicamente a los trabajadores y campesinos, mayores de 18, tanto hombres como mujeres, quedando excluidos aquellos que tuviesen trabajadores o su cargo o tuviesen ingresos de una empresa.

Con la creación de estas nuevas instituciones y durante la Guerra el Partido Comunista fa a ir adquiriendo forma y poder. En 1919, en el VIII congreso del Partido se forma el Politburó o comité ejecutivo y el Secretariado General. Durante la Guerra Civil Rusa acabó por consolidar todo su poder y derrocar cualquier tipo de oposición. El control de la economía y la política recaía en manos de lo que se conocía como “Comunismo de Guerra”. Uno de los principals problemas a los que hizo frente el Comunismo de Guerra fue el desabastecimiento en las ciudades. Si ya de por sí los ciudadanos pasaban hambre, con el aumento demográfico en las ciudades al crecer la industrialización, la necesidad de hacer llegar alimentos a los trabajadores para continuar un favorable proceso productive era crucial. Los medios de transporte eran muy limitados, en 1917 se construyeron muy pocos kilómetros de vias ferroviarias y vagones en comparación con el año anterior, y con la Guerra el uso de barcos estaba muy limitado, por lo que hacer llegar material y alimentos a las ciudades se hacía complicado. Hay que tener en cuenta que gran parte del grano que se cosechaba era vendido a soldados, y tan solo el 40% se destinaba a los trabajadores. Fue necesario que se tomaran medidas, y comenzó una necesaria requisa del grano.

Se llamaba a la colaboración y a la cooperación. Ya no solo a la causa comunista y a la acción bolchevique en el gobierno, si no a las medidas de abastecimiento y al esfuerzo en el trabajo. Era imprescindible concienciar a los ciudadanos. El mundo que conocían había cambiado mucho y las bases sobre las que se asentaba no eran las mismas. Se hacia necesario imponer una serie de normas o ideales que calaran hondo y promovieran cierta moral. Los carteles propaganda fueron una medida crucial. Claros, precisos, con imágenes potentes, colores fuertes e ilustraciones reconocibles por todos. Los mensajes eran directos y claros. Había que formar una ciudadanía común, una conciencia común, y los carteles cumplían este cometido.

Posiblemente uno de los primeros carteles que se hicieron, fue este que veis a continuación. Pide la colaboración de las mujeres campesinas. “¡Mujeres, unirse a la cooperación!”. También ellas, un rasgo imprescindible, no cabía ahora las distinciones de sexo, todos eran trabajadores, todos eran necesarios. Ellas, siempre ignoradas, ahora eran una fuerza más, y posiblemente, eran las menos conscientes de ello, al no estar acostumbradas a que se les prestara atención. Muchos de estos primeros carteles iban destinados a despertar tu lucha.

                                Colección del International Institut of Social History. Navinskii 1917

En el campo colaboran con su cosecha, y en las ciudades, se les pide que tomen las armas. Una vez más, las mujeres deben tomar conciencia. Campesinas y trabajadoras, todas por un bien común. La lucha seguía, y en 1917, el poder todavía no estaba asentado y constituido, sobre todo por el hecho de que los primeros planes de la Constitución de 1918 no pudieron llegar a tomar forma. La Primera Guerra Mundial seguía en marcha, y un proletariado armado, era un proletariado poderoso. En este cartel de aquí abajo, fechado también en 1917 dice: "¡Mujeres trabajadoras, tomad vuestras armas!"



                                     Colección de Svetlana y Eric Silverman. 1917


Otra muestra de la necesidad concienciar a los trabajadores y campesinos a trabajar y tomar las armas en medio de la tensa situación que se vivía durante la Guerra civil entre bolcheviques y restauracionistas es esta. Se puede leer: “El trabajo es esencial. El rifle está cerca”


                                                              Obra de V.Lebedev 1918



FUENTE: Milosevich, M. (2017). Breve historia de la Revolución rusa. Galaxia Gutenberg.

jueves, 21 de mayo de 2020

ANTECEDENTES DE LA REVOLUCIÓN DE 1917






La Revolución Rusa es uno de los hechos más trascendentes de todo el siglo XX. La Rusia previa a la revolución era un país en proceso de industrialización, manteniéndose en paralelo entre un desfase en su modernización económica y un inmovilismo político. Esto, junto al régimen zarista constituyeron el marco ideal para una revolución social. En 1917, un amotinamiento del ejército, en un contexto de inestabilidad, obligó al zar Nicolás II a abdicar.

Rusia era la última de las grandes potencias de Europa con monarquía autócrata. Los zares rusos se habían resistido a las crecientes reivindicaciones de cambio político. En 1894, falleció el  zar Alejandro III, dejando como emperador y zar de todas las Rusias a su hijo Nicolás II, insuficientemente preparado y de carácter apacible y voluble. El Gobierno iba encaminado al desastea, los problemas que llevaba Rusia acarreando de años atrás seguían sin resolverse, y por si fuera poco, Rusia fue derrotada en dos guerras y sufrió dos revoluciones durante los veinte años de reinado de Nicolás.
El Gobierno de Nicolás estaba deficientemente administrado y no era proclive a ceder y avanzar en cuanto a toda una serie de derechos, sobre todo de corte civil. La censura en cuanto a cualquier tipo de debate limitaba un papel político de consenso abierto, por lo que la mayoría conducían a comportamientos ilegales e incluso revolucionarios.
Alejandro II, en el marco de las Grandes Reformas de la década de 1860, había autorizado la formación de los zemstvos, o lo que es lo mismo, consejos locales conformados por la nobleza. Estos, ejercían unos limitados poderes de autogobierno a nivel local. Sin embargo, los monarcas comenzaron a negarse a compartir el poder con las institutciones de corte popular, y a partir de 1881 restringieron la autoridad de los zemstvos. Nicolás se aferraba a un modelo ahora arcaico y autocrático, como monarca por la gracia de Dios

 Alejandro II, su padre, debilitado por la derrota en la Guerra de Crimea (1854 - 1856), se aventuró a conceder una serie de reformas y de modernizaciones conocidas como las "Grandes Reformas". Una de las principales fue la "emancipación de los siervos" en 1861. La emancipación concedía libertad personal a los campesinos y una cuota de la tierra, que ascendía aproximadamente a la mitad del total. Sin embargo, los campesinos no lo vieron con buenos ojos, estaban convencidos de que toda la tierra debía ser suya por derecho propio. Su reivindicación del resto de la tierra propició dos revoluciones campesinas, en 1905 y 1917.

La industrialización vino acompañada de una transformación social con enormes repercusiones políticas. La antigua jerarquía de clases (sosloviia) perdió gran parte de su significado y fue sustituida por una novedosa estructura social. Entre ellas, destacaba el surgimiento de lo que conformaría una nueva clase social derivada del aumento de la industrialización en las ciudades, siendo esta la que se conocería como "proletariado" o mano de obra industrial asalariada. Uno de los rasgos de esta clase social era las lamentables condiciones en que trabajaban y vivían. Las nuevas condiciones de vida urbana trajeron nuevas tensiones y al entorno de las fábricas no ayudaba. Las fábricas ofrecían largas jornadas de trabajo, bajos salarios, escasa seguridad en el trabajo, un régimen de disciplina industrial riguroso y una ausencia total de seguridad. Las viviendas estaban abarrotadas y eran antihigiénicas.

                                                 
                                               "Un Mir" Pintado por Serguei Korovin en 1893



Muchos de los nuevos trabajadores industriales mantenían relación de amistad o familiar con el campesinado, la cual estaba reforzada por el constante flujo de nuevos trabajadores desde los pueblos. Algunos de ellos regresaban todos los años para participar en la cosecha. Cabe decir que los vínculos de los campesinos fueron un factor relevante para la aparición de una identidad y unos valores específicos de la clase obrera.

A principios del siglo XX hubo una gran parte de trabajadores que logró alfabetizarse, siendo pioneros a la hora de crear círculos de estudio y de organizar huelgas. Algunos de ellos se adentraron en la política, estableciendo vínculos con los partidos revolucionarios.El marxismo les ofrecía una explicación al origen de su condición de obreros, alentándoles a su vez a cambiar y cómo debían hacerlo. Se fue desarrollando una identidad de clase obrera. La nueva figura del obrero-activista actuaba como enlace o representante entre los partidos revolucionarios y los trabajadores. Empezaron a tomar voz en la sociedad , y aseguraban que el antiguo régimen no era capaz de gestionar adecuadamente los asuntos del Estado.
Las clases medias carecían de identidad colectiva, por lo que el aumento de la sociedad culta y alfabetizada conformaron un nuevo órgano social conocido como intelligentsia, con la final de predicar conocimientos que inspiraran a las masas a la necesidad de revolucionarse ante la opresión haciéndoles comprender leyes y derechos básicos. Llegaron a convertirse en el sector políticamente más comprometido de la sociedad culta. En general, la intelligentsia se caracterizaba por su oposición al orden imperante en Rusia y por sus deseos de cambio. Por una parte surgió un grupo más radicalizado que logró conformar nuevos partidos revolucionarios, y por otro, los más moderados, se consolidaron en partidos reformistas políticos y progresistas. Uno de los primeros movimientos revolucionarios , el populismo (narodnichestvo), surgió a raíz de las condiciones imperantes a mediados del siglo XIX, el cual buscaba derrocar la autocracia y hacer un llamamiento a una revolución social para repartir la tierra entre los campesinos.

Algunos revolucionarios, organizados bajo el nombre de «La voluntad del pueblo», recurrieron al terrorismo, asesinando en 1881 al zar Alejandro II. Consecuencia que llevó a las políticas reaccionarias contra este tipo de de organizaciones de los gobiernos de Alejandro III y más tarde de Nicolás II . De estos primeros grupos surgieron los principales partidos revolucionarios del siglo XX desempeñando los papeles protagonistas en 1917: el Partido Social-Revolucionario (PSR) y el Partido Socialdemócrata (PSD), que acabaron conformándose en el Partido Bolchevique y el Partido Menchevique.

Al verse amenazados bajo la constante presión que suponían las organizaciones cada vez más violentas y concienciadas de trabajadores, el gobierno ruso quiso abrir las puertas a la legalización de muchos de los nuevos sindicatos que se habían creado, aunque eso sí, bajo supervisión policial. Uno de estos sindicatos fue la Asamblea de Trabajadores Fabriles de Rusia, organizado en San Petersburgo por un sacerdote, el padre Gapon. Buscando una presión más efectiva contra el gobierno, Gapon y la Asamblea organizaron una gran manifestación, convocada para el domingo 9 de enero de 1905. Tenían previsto marchar hasta el Palacio de Invierno, portando iconos religiosos y retratos de Nicolás II, para conseguir que atendiera sus demandas. El gobierno al verse en peligro refrenó la manifestación y ordenó a los soldados y la policía que abrieron fuego contra la multitud, matando a cientos de personas. Este episodio es conocido como "El Domingo Sangriento".


                                        La matanza del Domingo Sangriento. Pintura de Ivan Vladimirov.

Las asambleas de trabajadores, conocidas como soviets, empezaron a surgir en muchas ciudades como San Petersburgo y Moscú, partícipes de muchas de las huelgas y levantamientos que se iniciaron sin tregua a pesar de (o a raíz de) los acontecimientos de 1905. Muchos de los factores que encarnizaban sus movimientos fueron el descontento general, la agitación entre los campesinos, las aspiraciones de la clase media para conseguir derechos y la propia determinación del gobierno de continuar con el poder despótico. Todos los elementos de aquella manifestación crucial de 1905 volvieron a reflejarse en 1917.

Los disturbios campesinos se reanudaron. Entre 1910 y 1914 se produjeron 17.000 amotinamientos  El Gobierno seguía sin hacer caso a las quejas y a la creciente alienación de los obreros industriales y de las clases bajas. En torno a 1910 comenzó un nuevo ciclo de crecimiento industrial acelerado dando lugar a un rápido crecimiento de la mano de obra, lo que hizo que en 1912 aumentaran las tensiones dentro de la industria. Surgió desde entonces un creciente movimiento huelguístico, sobretodo a raíz de la masacre provocada en los yacimientos de oro del Lena, en la que murieron cerca de 200 huelguistas. Finalmente toda la presión huelguística cristalizó a una gran huelga generalizada en 1914 movida por una gran violencia. Posiblemente fue el primer paso a una revolución en ciernes, pero se quedó en eso, en las puertas de la revolución, dando que en ese mismo año estalló la Primera Guerra Mundial.



FUENTE:
CARR, E. H. (1917). La revolución rusa. De Lenin a Stalin, 1929